Quinta etapa de nuestro viaje cicloturista por el Algarve portugués y segundo día en el que vamos a pedalear por el interior de la comarca , terminando de nuevo tocando el mar. El día amanece despejado y con buena temperatura desde la primera hora (importante darse protección solar e ir hidratándose).Vamos a disfrutar de otro día de bici seguro.
Desayunamos en el hotel Alte ya que lo tenemos incluido en la reserva y arrancamos la jornada , descendiendo hasta el pueblo para hacer una primera parada a su salida , para ver el área de recreo que han habilitado en su rio , con varios manantiales y una piscina natural. Imagino como se tiene que disfrutar de este rincón con los calores estivales.

Salimos del pueblo por una pista de tierra en perfecto estado , disfrutando del entorno y de la tranquilidad que se respira , protegidos por los árboles que llenan el paisaje. Nada de viento y un sol radiante : no hace falta decir nada más.
Una parada al abrigo de la sombra de una encina para degustar unas naranjas que cogimos ayer en una parcela.
Ayer ya nos comimos una , pero estaba tan jugosa y sabrosa que decidimos guardar dos más en las alforjas , para cuando nos apeteciese. Otro de esos momentos que no tienen precio: cuando y donde vemos el momento , hacer lo que te pide el cuerpo.
Pasamos al asfalto y saludamos a estos soldados , camuflados como alcornoques , antes de empezar una fuerte subida hacia las aldeas de Birrao y Espargal.
Las e-bikes hacen que superemos la pendiente sin ninguna dificultad , disfrutando del lento pedaleo.
Mikel se adelanta , mientras yo atiendo alguna llamada del trabajo: vamos sin prisa y todo se puede compaginar.
Un corto tramo por el arcén de una carretera más principal , para tomar de nuevo una pista de tierra , esta vez algo más rota , en paralelo al rio y divisando pequeños pueblos que parecen esculpidos en las laderas de las montañas.
Y entre pedalada y pedalada , charlando con Mikel de los detalles que vamos viendo 😊.
La zona de interior va llegando a su fin y oteamos en el horizonte el mar. También se nota porque los pequeños pueblos , casi aldeas , que hemos ido transitando , pasan a convertirse en pueblos que se han desarrollando alrededor del turismo , aunque en su parte antigua siguen conservando el encanto de su pasado. Un ejemplo de ello es Loulé.
Dejamos las bicis candadas y damos una vuelta por la zona , visitando su mercado municipal de estilo neomudejar. situado junto a la actual Cámara Municipal.
La guía nos comenta que el Mercado de Loulé es uno de los más tradicionales de Portugal.
Puestos de pescado destacan entre otros puestos donde venden una gran variedad de productos : licores , fruta, dulces , souvenirs y artesanía.
Compramos algún detalle y retomamos el track para continuar nuestra ruta.
Dejamos atrás Loulé y salimos a la N-125 , donde ya vemos al fondo la populosa localidad de Faro.
Frente a nosotros un gran centro comercial y el entramado de carreteras , que nos indican de nuevo que la tranquilidad del interior lo vamos dejando atrás. Pero el track sigue evitando esas carreteras principales y un desvío nos hace pasar junto a esta edificación actual , construida asemejándose a un castillo de siglos pasados.
Nos desviamos un par de kilómetros de la ruta para visitar la iglesia de São Lourenço de Matos , obra maestra del barroco portugués , destacando los azulejos que decoran las paredes del interior.
No es una iglesia grande , más parece una capilla o ermita , pero el encanto de sus azulejos , describiendo escenas religiosas , hace más que recomendable su visita.

La anécdota : dos señoras custodian la iglesia , dando su vida si hiciese falta. Se han tomado tan a pecho su servicio que , en mi humilde opinión se exceden. Hacen guardia en la puerta , vigilando y obligando a borrar las fotos que hacemos, argumentando que se trata de patrimonio nacional. Nunca me había pasado nada parecido y solicitándoles una explicación solo encuentro más tirantez .

Comparto el que hay que ser respetuoso , por ejemplo , no usando flash , guardando silencio , no entrar si se está celebrando un culto, no tocar los azulejos , pero que impidan llevarse un recuerdo de un sitio tan bello , me parece una falta de respeto por parte de ellas hacia las personas que venimos a conocer un sitio. Por supuesto que no borramos las fotos , faltaría más. La vida continua y otra divertida anécdota más de los viajes que se queda para el recuerdo. Es la hora de comer y estamos muy cerca de Faro, donde comentamos puede ser una buena opción para buscar un restaurante. No llevamos nada buscado ni reservado , así que sobre la marcha , toca improvisar. Y de nuevo acertamos: en la localidad de Montenegro , justo antes de entrar en Faro vemos un pequeño bar , alejado del turismo y donde se aprecia que los comensales son portugueses. Y otra anécdota que enseguida mando al grupo de wasap : nos atiende camareros colombianos , siendo uno de ellos de Barranquilla. Nos recomiendan el arroz con pato y un guiso de cerdo : bueno , bonito y barato!!!.

Y llegamos a Faro, la localidad donde hace cinco días desayunábamos en la estación del ferrocarril , mientras esperábamos a coger un segundo tren que nos iba a llevar al inicio de nuestro viaje cicloturista. Hoy vamos en sentido inverso. Desde aquí hasta Olhão , destino de la ruta de hoy , apenas diez kilómetros y uno tiene la sensación de que fuese la misma población , ya que todo su litoral se ve edificado.
Pedaleamos por el centro de Faro , sobre sus adoquines , muy comunes en las calles antiguas de las ciudades portuguesas, hasta dejarlo atrás y ver ya al fondo Olhão, mientras disfrutamos de estampas que proporciona el Parque Natural da Ría Formosa , un brazo de arena y mar , que se extiende a lo largo de 60 kilómetros, junto al Océano Atlántico.
Ponemos el gps en dirección al hotel Bela Ria , ubicado en una zona comercial a las afueras de Olhão .
Sencillo y mñas que suficiente para lo que necesitamos. La particularidad de hoy es que nos toca subir las bicis por el ascensor , para que reposen en la habitación.
Nos duchamos y descansamos , mientras nos ponemos a buscar alojamiento para mañana en Córdoba: no hay manera , hasta que por fin encontramos un apartamento en el centro , pero necesitamos otro buen rato hasta formalizar la reserva.
Pero ya lo tenemos , reservado. Porque a Córdoba?. En un capitulo anterior os comentaba que le habíamos ganado un día a la ruta y como en Córdoba tenemos que recoger a Carmen y Eguzky , antes de regresar a Vitoria-Gasteiz y Pamplona , comentamos sobre la opción de hacer turismo , ya sin bicis , durante un día visitando Córdoba.

Mikel no ha estado nunca en Córdoba y a mi me apetece volver a recorrer la historia de su ciudad y sobre todo volver a visitar los restos de Medina Azahara. Os lo contaremos en el último capítulo del viaje. De momento nos hemos acercado al paseo marítimo y nos relajamos , disfrutando de una rica y fresquita cerveza. Menos masificado que Faro , una opción perfecta esta localidad de Olhão.

Esta es la última noche en tierras portuguesas y la costumbre (así lo hice ya el año pasado con mi hijo Christian) es darnos un homenaje , para celebrar el viaje.
El restaurante RIA FORMOSA es el elegido , para disfrutar de una espetada (pincho de carne) y la famosa cataplana (el nombre del plato lo da el recipiente donde se elabora) , que hemos elegido que sea de bacalao , gambas y almejas.
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